martes, 22 de mayo de 2007

Bunbury y Vegas: El tiempo de las cerezas / Liceu BCN (30/11/2006)

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En Noviembre del pasado año, Enrique Bunbury y Nacho Vegas dabana luz uno de los más esperados discos de los últimos años. El ex de Heroes se reunía con el asturiano, que había comenzado su carrera como miembro de Manta Ray para sobresalir como autor partícular, especial, poderosmente personal y cierto halo de artista maldito, para realizar un disco doble conjunto, titulado "El tiempo de las cerezas". El resultado sería excepcional, aunque tan particular como cabría esperar. Como dos discos independientes (Vegas apenas participa en las canciones de Bunbury, y viceversa) pero mezclados, y sin embargo con una extraña unión invisible, una cierta homogeneidad en sus diferencias que provoca la perfecta sincronía entre ambos y reivindica el disco como un solo ente, completo e inseparable. Con un Nacho Vegas que vuelve a sumergirse en el barro para retratarnoslo con firmeza y maestría (Días extraños nos relata la inseguridad, "Va a empezar a llover" nos parece transmitir algún tipo de final, o "El cazador" nos habla de la soledad en una canción que recuerda, irremediablemente, a "El camino", para vender el alma al diablo en "Serie negra") y un Bunbury más comedido que de costumbre (aunque con espacio, especialmente en su faceta de intérprete, el disco no defraudaba a casi nadie, y solo el que se negó a escucharlo, o lo escuchó cargado de prejuicios vanos articuló críticas realmente fuertes contra él.
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Pero si algo tardaba en llegar eran los conciertos, sobretodo viniendo, como viene, de dos hombres que parecen entender el directo como parte fundamental, si no principal, de la música. Tal vez por ello cuesta entender, ahora sí, la decisión de no tocar juntos, pese a la buena sintonía mostrada, en directo. En cualquier caso, cierto es, el proyecto siempre fué un proyecto extraño y particular, y su ausencia de directos no deja de ser una nueva muestra de ello, señal evidentemente negativa en este caso. Sea como fuere, el 30 de Noviembre de 2006 el Gran Teatre del Liceu de Barcelona abría sus puertas, por primera vez, al pop-rock, para acojer la presentación, el primer concierto y el único que el dúo realizó y realizará, jamás, en España (si tocaron en latinoamérica, un público mejor tratado por Enrique Bunbury mucho mejor en sus ultimos proyectos, véase la gira de reunión de Heroes). Para compensar la falta de conciertos, al menos, EMI y Capitol Music han tenido a bien editar el concierto del Liceu en un estupendo DVD, acompañado de 5 extractos de un concierto mexicano y 4 video-clips.
Sea como fuere, y ciñéndonos a lo ocurrido, el teatro de las Ramblas mostraba un aspecto envidiable en el momento en el que, al son de un instrumental Actos Inexplicables (canción incluída en el disco del asturiano con el mismo título, 2001), los dos hombres de la noche salían a un escenario diseñado, decorado y poblado (hasta 10 personas, entre instrumentos, las dos coristas y los protagonistas) al más puro estilo Leonard Cohen, con el negro y el rojo como colores predominantes de la noche desde el primer minuto.
Comenzaba entonces el verdadero espectáculo, un espectaculo comedido y razonablemente emocionante. La explosividad contenida de Bunbury y la aparente timidez, o frialdad estudiada del asturiano, resultaban complementarias sobre el escenario. Pero si el zaragozano pronto aseguraba que "aún seguimos en pié y nos quedan algunas cosas por decir", no fué hasta pasadas ya 5 canciones (3 de Vegas y 2 de Bunbury, cuya "Ahora" provocó el primer gran momento de clímax de la noche) cuando llegaban las primeras palabras de la noche del asturiano al público que, en gran medida, se había presentado también por él (Vegas introducía una loa al desamor como "Blanca", incluida en el "Cajas de música difíciles de parar", con ciertas dosis de humor al comparar las lámparas del Liceu con "caras sonrientes que parecen reirse de nosotros", vena cómica que sacaría mas veces a lo largo de la noche, pidiendo al público, por ejemplo, antes de "La fin", que no encendiese mecheros "que esto arde muy rápido").
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El concierto seguiría caminando hacia las cerca de 2 horas y media de duración, intercalando las canciones del propio disco con otras de sus experiencias anteriores (que sirvieron para mostrar cierta compensación en fans de uno y otro, unidos pos el magnífico disco conjunto) que, paradojicamente, trajo algunos de los momentos mas disfrutados por el público, como "El rescate", que levantó al público en masa, por primera vez, o "El hombre que casi conoció a Michi Panero", cantada por gran parte de la platea y cuya recta final supuso tal vez el punto más hilarante de todo el concierto). Justo después llegaba la primera despedida, con la única canción del LP que ambos firman conjuntamente, "Látex". Llegarían después varios vises que, por desgracia, EMI ha decidido no incluír en el DVD (si bien su mayor parte se puden ver en el concierto mexicano), salvo la despedida final, con la canción que da título al disco, una de las más flojas del disco, pero sin duda la más apropiada (es momento de ir yéndose poco a poco) para decir un adiós, que no, en este caso, un hasta luego. Lástima que el espectaculo visto en Barcelona no se volverá a ver ya nunca, ni allí ni en otra parte. Sus razones tendrán.

Tags: Bunbury, Vegas, Música, Conciertos

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