martes, 22 de mayo de 2007

Festival do Norte 2007 (18-19 Mayo)

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Comienza el circuito festivalero del año. Y si esto es Galicia, es Festival do Norte. Como siempre, Vilagarcía adelanta a Mayo su gran cita. Una cita que, un año más, parece no tener claro por donde moverse. Tras un comienzo enxebre, propio de festival amateur, con la 3ª edición llegó cierta profesionalización de un festival que crecía de modo importante. Sin embargo, todo se paró en 2002. En 2003 el festival fallaba por primera vez a su cita y, desde entonces, parece aún seguir buscando su camino, si bien lo ha ido encontrando poco a poco. Bien es cierto que si hubo una especie de FdN, pero fué en Otoño, y en Santiago. Aquella segunda (y última, por ahora) edición del Santirock prometía (con Placebo y Suede como cabezas de un cartel realmente compensado y potente) y la respuesta del público fué buena.
Sin embargo, no tendría continuidad, Llegó el 2004 y la falta de colaboración de la Xunta (que pareció verlo como un competidor a sus festivales, especialmente a aquellos "Indierock" e "Indiepop" que se celebraron también en Otoño) terminaron por matarlo. Tampoco el FdN, como tal, se celebró. Y fué entonces, tras el varapalo capitalero, cuando volvió el Festival. Pese a todo, las cosas parecían no estar muy claras. Un cartel alejado de lo esperable (con más folklore latino que pop-rock independiente) sorprendió a propios y extaños, pero fué, sin embargo, la mejor edición, en cuanto a público, del Festival.
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Sin embargo, y gracias a Dios, el criterio volvió a hacerse presente en los organizadores conformando el año pasado un cartel con figuras internacionales como Echo, Divine Comedy, Placebo o Radio 4. La malísima asistencia de público (el primer día, con Placebo, Radio 4 y Nacho Vegas apenas ascendió a las 1000-1500 personas) causo cierto miedo entre el público, que temió que la organización optase por el estilo 2005. En cambio, un nuevo cambio de tercio. Un cartel exclusivamente nacional, una suerte de Contempopranea gallego a solo 18 Euros. Parece que la gente acudió a la llamada, no sabemos si movidos por el precio o por el tirón del indie estatal.
Así las cosas, aún quedandose muy lejos del lleno la organización se pudo asegurar unos 4000-5000 espectadores.
Comencemos, pues, a hablar del festival.
Y comencemos como llegamos. Bajamos de la estación de RENFE de Vilagarcía y observamos ante nuestro asombro la total falta de señalización del Festival. Primera en la frente. Por si fuera poco, la gente de Vilagarcía parecía permanecer muy ajena al festival y a duras penas sabían siquiera indicar el recinto del camping. Cierto que el desaguisado sirvió para ir conociendo a gente por el camino con la que disfrutamos, a la postre, todo el festival, pero...
Una vez llegados al camping, ciertamente, la cosa mejoró. El emplazamiento impresionante. Muy chulo, con el riachuelo ese y todo, muy bonito y aparte muy apropiado para lo que ibamos, en definitiva, es decir, mucha arboleda, con lo que mucha sombra también. Pocos baños y duchas, pero suficientes. Eso sí, se habría agradecido un agua que no saliese en cubitos de hielo.
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El segundo error de la organización lo pagabamos mas o menos a esas alturas. No se a que lumbrera se le ocurrió poner a Mendetz a semejante hora, pero sí comprobamos que no era la correcta. Carpa llena hasta los topes, mucha potencia para la hora de la siesta y reparto de la merienda, eso sí, entre canción y canción. Vino después un grupo de aquí que está pegando fuerte: Triángulo de Amor Bizarro. Haberlos visto ya 3 veces en un solo mes no ayuda mucho, eso es cierto, pero la verdad volvieron a hacer un concierto aceptable. Muy potentes, quizá, incluso, demasiado altos para lo que daba de sí el Escenario Caixanova.
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Turno de viajar hasta el Escenario Estrella Galicia, el principal. Allí, como comienzo de la noche, Travolta y Fernando Alfaro y los Alienistas configuraban una especie de homenaje a los Surfin´Bichos, aunque muchos nos quedamos con las ganas de una breve actuación conjunta. Los primeros no consiguieron terminar de levantar a 1 público cada vez más numeroso (puede que influyese su inexperiencia, pues ellos mismos dijeron que era "su primer concierto al aire libre") y el segundo salvó la situación gracias a su indudable talento, pero sin excesos. La noche llegaba y con ella, el primer huracán. Los Sunday Drivers, con mucho espacio para los temas de su disco más sonado, el "Little Hearts Attacks", sonaron potentes y levantaron, esta vez sí, a un público que terminaba pidiendo más. Se apuntaron varios de los grandes momentos del festival, y comprobamos que "On my mind" se ha convertido ya en un pequeño himno.
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Llegaba luego el turno de Astrud, pero servidor tiene poco cariño a Genís y Manolo y decidió aprovechar la tesitura para llevarse algo a la boca en la única barra de comidas del festival (sí: patético, y de bebidas tampoco sobraban). Tras una hora de la esa eterna búsqueda de la pose perfecta que son los conciertos de los catalanes llegaba Delorean. La hora no importó. Su electropop levantó a todo el mundo, y si bien sonaron ligeramente repetitivos, también lo hicieron impecables, duros y eléctricos. Expectacular. Una vez terminado su show tocaba ya la hora de los DJs, en los que no me explayaré, abriendo el mejor de las dos noches: Homeboy.
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El Sábado todo parecía augurar una noche más tranquila y... bueno, así fué. Para mí comenzo con Schwarz, probablemente el grupo más potente de toda la noche, y sin embargo rezagado a las ocho y media de la tarde. En fin. Vamos hacia el principal a ver ese nuevo proyecto de J con los Lagartija. Los Solynieve no parecieron tomarselo demasiado en serio, a decir verdad. Tal vez por ello su sonido sucio, desafortunado, se vió en parte compensado por un J mucho más simpático del que acostumbramos a ver con su grupo "grande". En cualquier caso, un concierto prescindible antes de Sr. Chinarro.
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Lo del sevillano está claro: o lo amas o lo odias, y desde luego, no deberías ir a verlo si no estás entre los primeros. Yo si lo estoy. Presentación ajustada, casi perfecta, y completa de "El mundo según" (discazo), y espacio para sus clásicos. Con semejante repertorio es dificil hacer un mal concierto. Se despidió entre peticiones de bises desde las primeras filas, si bien a medida que uno se iba alejando la emocion parecía disminuír. Eso sí, la gente, aún poco emocionada, se iba preparando para ver a los Lori Meyers. Los granadinos, a lo suyo. O sea, pop blanquito, bailable, muy disfrutable y sólidos en concierto. Terminaron apareciendo en la mayor parte de listas de lo mejor del festival.
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Tocaba el turno a Deluxe, el ídolo local que ya no lo es tanto. Su condición de gallego provoca un conocimiento amplio de su carrera y sus devenires y, si esa relación de amor-odio es una corriente en toda españa, en el público gallego, si cabe, los extremos se van más allá. No obstante, Deluxe jugaba en casa y lo sabía. Por eso extraño su planteamiento: ni una sola canción de su primer disco ni en inglés, solo 2 del segundo y repaso completo a su recién editado; su set-list fué casi un desafío para los que opinan (opinamos) que sus mejores discos ya pasaron hace tiempo. No obstante, instrumentalmente son buenos, Juan de Dios es uno de los mejores músicos estatales, y Xoel, como decíamos, jugaba en casa, así que terminaron ganando. Eso sí, en el último minuto y de penalti. Para cerrar llegaban otros de la tierra, los vigueses Catpeople. Con esa voz es casi un pecado no dedicarse a la música, y en directo sabe como potenciarla. Conciertazo al canto, y espectacular broche final para un Festival que aún conserva muchos puntos negros pero que va ganando solidez con el paso del tiempo. El año que viene, si Dios y las instituciones quieren, más y mejor.

Tags: Conciertos, Festivales, Sunday Drivers, Chinarro, Música

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